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Se viene el bigotazo... y algo más



Jorge Sobisch retornó al ruedo político. Su misión: regresar a la gobernación de Neuquén, aunque primero debe vencer en las internas al actual mandatario de esa provincia, Jorge Sapag. La candidatura despierta sensaciones encontradas. En primer lugar de absoluto rechazo, y luego muta a la impotencia de saber que aún este tipo de dirigentes políticos tiene chances concretas de conseguir un cargo importante en la esfera pública.

Con el eslogan "Se viene el bigotazo", que incluye una pegajosa canción, Sobisch no sólo deberá difundir su mensaje (vacío por cierto), sino que además (y tal vez la clave) tendrá que recomponer su imagen teñida de sangre. El asesinato del docente Fuentealba en medio de una protesta por mayor salario en abril de 2007 paralizó al país. Lo dejó sin palabras. Aquella represión era simbólica, y mucho más lo fue cuando se supo que un profesor había perdido su vida: era un ataque violento a la educación.

A continuación figura el spot actual de campaña de Sobisch, pero también un intenso repaso de lo que fueron aquellos días de abril, con informe incluido de TVR.














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¿Se acuerdan del censo?

Evidentemente el Censo trae mala suerte. Si en el 2001 precedió a la crisis economía más grande de nuestra historia, el 2010 encontró una situación también traumática por la muerte de Néstor Kirchner. Según las pocas novedades que arrojaron los medios, el censo 2010 no registró casos delictivos severos, pero hubo una desilución generalizada ya sea por la calidad o por la cantidad de preguntas realizadas. Aquí un recuerdo del 2001:

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Dos tapas, dos momentos: el inicio y el final

Jueves 28 de Octubre de 2010
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Jueves 15 de Mayo de 2003

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Archivo 2001: El Gobierno de la Alianza recorta y recorta


Como diría Horacio Pagani, seamos buenos entre nosotros. Por un lado, el miércoles se había aprobado bajo condiciones extrañas (no funcionaba el tablero y andaban mal los micrófonos) y con el voto definitorio de Cobos, el 82% móvil para los jubilados, lo que significa una victoria para la oposición. Cristina Fernández, como se prevía, la vetó. ¿Era desfinanciamiento o reivindicación? Nunca se sabrá.

Ahora vayamos al archivo. Amado Boudou recordó en varias oportunidades que personajes como Gerardo Morales y Patricia Bullrich (hoy a favor del 82% móvil) habían integrado el Gobierno de Fernando De la Rúa que, entre tantas cosas, recortó el 13% a los jubilados. Eso es verdad y lo ultra-ratificamos nosotros en este post, sin embargo también habría que resaltar que el peronismo no obstaculizó dicha propuesta antipopular, tendiendo en cuenta que tenía mayoría en el Congreso en el 2001. Es decir, si vamos a echar culpa, seamos justos y repartamos a todos por igual las responsabilidades.


Tapas de Julio del 2001 - El mes de la tijera









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El 11 de Septiembre según Sandra Russo


Los dejamos con una excelente nota de opinión de Sandra Russo del 13 de Septiembre del 2001 para Página 12 donde reflexiona sobre lo sucedido en Estados Unidos dos días atrás:


Caníbales

Esta vez no fue un francotirador enajenado que disparó contra escolares, ni un veterano de Vietnam que después de rumiar durante décadas su odio salió a matar a sangre fría, ni un loco sectario que convenció a treinta personas de ingerir cianuro para hacer un viaje a las estrellas. Los norteamericanos están acostumbrados a ese tipo de alienación, y la soportan como quien debe tolerar los efectos colaterales de un remedio. El remedio en cuestión es el ideario con el que han logrado erigirse en los portadores del timón del planeta. “El mundo civilizado” son ellos, que a veces salen de paseo por el mundo con sus camisas hawaianas y sus cámaras digitales, y son por un par de semanas turistas en estos patios traseros y exóticos. Cuando los norteamericanos intervienen en guerras –un vicio del que no han logrado desembarazarse tan rápido como del tabaquismo–, las miran por tevé, en espectáculos mediáticos prolijos y discretos, en los que las explosiones parecen escenografías de las que los extras han escapado un rato antes. Pero no es así: ni en América latina en los ’70, ni en la Guerra del Golfo en los ’90 había extras, sino civiles tan civiles como esos miles de empleados inocentes que fueron víctimas del atroz ataque del martes.
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No se puede saber a ciencia cierta, pero sí se puede intuir que quien quiera que fuese que planeó el atentado lo diseñó no sólo para asestar un golpe real y devastador, sino además para provocar un golpe simbólico en ese pueblo atacado que quedó convertido al mismo tiempo en un pueblo espectador. La sincronía entre los dos ataques a las torres, con diferencia de minutos, hizo que la tragedia quedara convertida instantáneamente en espectáculo, y es ese el espectáculo que vemos una vez y otra vez, repetido por las diferentes cadenas de tevé, cada una aportando su ángulo, cada una con el plus de su propia cámara ya instalada y en posición.
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Cuando hay víctimas inocentes, ninguna lección sirve. Cuando hay gente que se despide de sus hijos, sale de su casa y ya no vuelve, no hay nada ejemplificador, salvo la locura intrínseca de quien se arroga el derecho de usar las vidas de otros para expresarse, sea en nombre del odio o en nombre de la libertad. Que el terrorismo esto lo ignora y que insiste en su lógica demente ya se sabe. Ahora falta que “el mundo civilizado” demuestre que la civilización no significa otra cosa que abstenerse de comer a los caníbales.
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A 9 años de la caída de las Torres Gemelas

Se cumplieron ya 9 años del atentado que sacudió al mundo un 11 de septiembre de 2001. En la misma fecha fecha, pero del año 1973, el presidente socialista chileno Salvador Allende era bombardeado y depuesto por un durísimo Golpe de Estado. Paradojas cronológicas. Hoy recordamos lo sucedido en Estados Unidos con las tapas de Página 12 y Clarín en aquella semana. Un hecho que ha dado para el análisis, el debate e incluso hipótesis que apuntan directamente a George Bush (se había tratado de un auto-atentado). El "no chiste" que vemos a la izquierda corresponde a la edición del 12 de septiembre del 2001 de Página 12 (hasta ellos quedaron perplejos).











Las tapas más destacadas en Argentina - Click para ampliar








Breve recuerdo de C5N

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Macri, el manual de la Derecha



Analizando rápidamente la pésima gestión de Mauricio Macri en Capital Federal, surge casi por decantación la idea de un fracaso total de la verdadera política: la de la construcción ideológica, con convicciones, con perspectiva histórica y real militancia. Si un empresario de la calaña intelectual de Macri llegó a estos altos rangos de poder, evidentemente nuestra clase dirigencial ha fallado enormemente. Solo así puede entenderse los triunfos electorales del PRO y sus derivados.

El gobierno macrista, de todas formas, perdió credibilidad. Su única batalla ganada fue contra el bache, aunque algunos vecinos afirman que el pleito resultó mas difícil de lo esperado. Ni siquiera en términos de eficacia y practicidad supo consolidarse. El papelón de las escuchas, las designaciones ultra-conservadoras, el autoritarismo de la UCEP, la merma en la salud pública, la cuestionado Policía Metropolitana y la cuasi picana Taser, son algunas de las increibles torpezas y falencias de la gestión. Tampoco los medios saben como encubrirlo. No da para más este descalabro de pensamiento retrógrado.

El último capitulo es para los trapitos y limpiavidros, aparentes culpables de todos los males de la sociedad. A continuación, más tapas que testimonian lo que venimos diciendo y el informe de Duro de Domar sobre el presente accionar de Macri.





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Los medios y Maradona, según Eduardo Aliverti

Ayer Eduardo Aliverti escribió para Página 12 una interesante nota de opinión que reflexiona sobre la Ley de medios, la prensa y los dichos de Maradona. A continuación lo más destacable:
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El espeluznante asesinato de un adolescente, en Tigre,
reintrodujo de la noche a la mañana la discusión en torno de “la inseguridad”,
erigido ya como un clásico de los clásicos del periodismo: aparece y desaparece
en relación inversamente proporcional con la ausencia o presencia de noticias
políticas mayores. ¿Qué habría acontecido si el hecho se hubiera dado durante la
batalla por la ley? Lo mismo que pasó cuando los meses más duros del conflicto
con “el campo”. Nada. En esos períodos, la inseguridad desapareció de los medios
llevando a una de dos conclusiones que, en realidad, pueden ser concurrentes. O
el incremento del delito no es lo alucinante que pintan, o cada vez que lo
pintan hay detrás objetivos políticos o de artificios mediáticos (que en mirada
de largo alcance terminan siendo la misma cosa).

Esa lógica de los desvanecimientos noticiosos y
permanentes trepó a una de sus cúspides tras la fiesta de sexo oral a que llamó
Maradona. A partir de ese momento, diríase que el país y los medios –o al revés,
según quiera determinarse el orden de cómo se ancla una agenda– no hablan de
otra trama. Veamos lo objetivable. Un director técnico de fútbol, que al fin y
al cabo es antes eso que el principal santo y seña para identificar lo argentino
en el mundo entero, brinda una nueva muestra de sus desequilibrios emocionales.
Ni un marciano pretendería que el episodio quedara desapercibido; y entre otras
razones porque, sin justificar y ni siquiera tratar de comprender a Maradona, es
igualmente objetiva la saña con la cual venía tratándolo esa parte del
periodismo deportivo a la que invitó a fellatiarlo. El se tiene que hacer cargo,
como sus acusados, de estimular un espectáculo caníbal. Ambos viven del
sensacionalismo. Pero también lo hace el conjunto periodístico que elevó el tema
a problema nacional. E igualmente tienen que hacerse cargo de su frivolidad las
gentes que dedican su tiempo, su indignación, sus arrebatos, sus llamadas a las
radios, a una pelotudez semejante. Perdón por el lugar común, pero imaginemos
toda esa energía “analítica” volcada a las cuestiones prioritarias de la
sociedad.

Más luego y más allá de ese hecho en sí, aparece,
nueva y esplendorosamente, el desparpajo con que los medios colocan el tema. Si
un Maradona y unos periodistas bastan y sobran para que vuelva a desaparecer,
por ejemplo, “la inseguridad” (dicho de modo maximalista pero –cree uno– de
semántica precisa), quiere decir que hay una conjunción entre lo que
inventa/ubica el periodismo y lo que “la gente” debate. Hay que alterar ese
paradigma. Es nefasto. Nivela para abajo. Acostumbra. Condiciona. Nos hace
obedientes en lugar de rebeldes. Se trata de algo de eso cuando se habla de
mejorar la oferta mediática, de abrirse a otras voces, de permitir nuevos
actores. Con probar no se pierde nada.
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El fútbol, la neurosis y los ídolos.

Como ya sabemos que la prensa deportiva tiene una dosis de exitismo indudable, como ya sabemos que este equipo es un desastre futbolísticamente, como ya sabemos que Maradona no es ni por asomo un conductor adecuado, decidí reproducir la opinión que brindó Sandra Russo en Pagina 12. Una mirada femenina, diferente de lo que hemos visto y escuchado anoche y hoy a la mañana:


"He notado ayer que una neurosis que se apoderó de mí desde hace un par de partidos de la Selección no me pertenece por completo. Quiero decir: ayer confirmé que se trata de una neurosis que varias otras personas me transmitieron verbalmente, en un tono un tanto apesadumbrado: mejor no lo veo, soy mufa. Eso es lo que intermitentemente fui sintiendo desde que jugaron no me acuerdo dónde. Es que no me importa el fútbol ni soy seguidora de la Selección. Lo de ayer no fue un asunto de futboleros, sino de argentinos contrariados con su propia mala suerte.

De a ratos me iba a la cocina, o al baño, y hasta llegué a quedarme frente a la pantalla pero con los ojos cerrados. Creí que era mi vieja neurosis personal, adaptada para la ocasión: no podía ser que jugasen tan mal. De modo que a medida que iban jugando peor, cierta necesidad de verosímil interno me convenció de que no eran ellos, era yo. Que si no veía el partido, liberaría a la Selección de esos deseos que a mí no se me cumplen.

Pero un taxista, una maquilladora, una vendedora de kiosco y un amigo ayer me dijeron lo mismo: mejor no lo veo, soy mufa. Es hacerse cargo de la situación. O mejor dicho, de una situación en la cual es imposible no reconocer una argentinidad imbatible para la frustración. Hacerse cargo vía pensamiento mágico de lo ilógico de la argentinidad. Este equipo fue acariciado por las expectativas. Hay grandes nombres de los que deseamos sentirnos orgullosos. Maradona y Messi, por ejemplo. El pasado, el presente, el futuro. Talentos increíbles que a veces creemos que nosotros mismos exudamos para ellos, para los ídolos. Y tenemos ese tipo de ídolos. Los que ganan. Héroes cuya heroicidad se sostiene del triunfo, y sin él se extingue. Y cuando esos talentos no consiguen el éxito, ¿qué es lo que se frustra? No es algo solamente, banalmente deportivo. Se frustra la percepción de la estatura de una nacionalidad.

Cuando Palermo hizo el gol contra Perú yo justo estaba mirando para abajo. No falló. Sacándole los ojos al partido, rompía la mala onda. Claro que en todo momento tengo perfectamente claro que lo que estoy diciendo es una boludez. Pero así somos los seres humanos. A veces somos solamente una madeja de pena, impotencia y presentimiento.

Lo de ayer fue por supuesto algo más que el pasaje al Mundial, o no, si tomamos el pasaje como la oportunidad de testear nuestras capacidades con las del resto del mundo. Haber estado a punto de quedar afuera fue como caminar por el borde de un precipicio. El de la exclusión. El de la ñata contra el vidrio. El de no poder ser portadores ni siquiera de la chance del orgullo. Es algo se nos repite, yo creo, en otras instancias más implacables que la del deporte.

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