¿Por qué cuesta ganar de visitante?


Desde hace muchísimo tiempo, diría yo casi desde siempre, a los equipos visitantes les cuesta enormidades ganar, o al menos, hacer partidos de igual a igual.
El lanus campeón del 2007 quizás sea uno de los últimos equipos que pudo con mayor regularidad cosechar buenos frutos en tierras ajenas.
Obviamente que Boca y River también asustan en cualquier cancha, pero en estos últimos tiempos solo se quedan en eso: asustar, y no concretar.
Pero cual es el principal motivo de esta abrupta caída de los conjuntos que juegan fuera de su casa. ¿El viaje es largo y arduo? ¿La ruta cansa? ¿Las instalaciones son tan diferentes que el futbolista se siente incómodo? ¿La gente estimula demasiado? ¿Las dimensiones del campo de juego son muy distintas entre sí? ¿El pasto acaso?
Bueno, seguramente hay que separar los tantos. Para los jujeños, tucumanos y mendocinos eventualmente sí son complejos, duraderos y perjudiciales los trayectos hacia Buenos Aires. Desgastan, cansan, fastidian, molestan. Algo lógico.
Pero por ejemplo, numerosos cayeron en La Paternal y no siempre eran cuadros del interior.
Justamente al remarcar este estadio, surge de inmediato otro de los ítems a analizar: la longitud y el ancho del terreno.
Los jugadores del bicho sufren constantemente las quejas de los demás. Siempre aparecen las excusas, las argumentaciones carentes en varias oportunidades de sentido.
Si bien el “Diego Armando Maradona” es una de las canchas más chicas, también influyen los carteles de publicidad que se disponen muy cerca de la línea lateral de juego. Por eso, los futbolistas deben concluir con mayor anticipación su recorrido.
Otras de las canchas difíciles (por su pequeñez) es la de Olimpo, actualmente en la B Nacional. Estos equipos siempre se prestan para la discusión y son blanco de las acusaciones, o mejor dicho, de los pretextos de los rivales.
El pasto, por mas ridículo que pueda parecen también es motivo de consideración. Algunos cancheros por pedido del DT dejan crecer el césped para entorpecer la rapidez eventual del rival. Este es una buena estrategia para contrarrestar a los equipos veloces que aprovechan el contragolpe. Es un recurso cada vez menos utilizado por las reiteradas quejas.
Otro aspecto es la hinchada. Muchos equipos cuentan con el aliento incondicional de su parcialidad, pero esto no es del todo justificativo para que el visitante sucumba, pues varios elencos prefieren jugar en soledad para evitar presiones.
En fin, desde el punto de vista analítico, las explicaciones pueden servir, pero cuando se lleva a la práctica, la historia marca que el local arrasa y siempre lleva las riendas de los partidos.
Los técnicos visitantes ya van con una idea previa de “no perder”, lo que en muchas ocasiones se traduce en derrota 0-1, ya que no hay un segundo plan ni armas para generar juego cuando se concibe la desventaja en la pizarra.
Muchos esquemas mezquinos, roñosos, tacaños, conservadores y defensivos, producto también de las complicaciones y obligaciones que tienen los entrenadores. Seguidamente con la soga al cuello.
Así es la realidad. Equipos invulnerables en su ciudad son continuamente derrotados en otras canchas. Un cambio de imagen. Otra predisposición. No sé muy bien que es, pero la señora psicología juega un rol muy importante. Eso es seguro.

 

2 comentarios:

  1. guido said,

    Muy buen post. Reflexivo e interesante.

    Lo peor es que algunos salen a jugar con un esquema más cauteloso a 15 cuadras de su cancha y con casi, la misma parcialidad. Eso si, es querer "sentirse visitante".

    on 15 de octubre de 2008, 8:54  


  2. WEBMASTER said,

    HOLA PASA X MI BLOG... http://chicasslindass.blogspot.com/

    on 15 de octubre de 2008, 16:27